Pero a la vez me encuentro en un pensamiento cómodo porque digo "algo me espera". ¿Algo me espera o yo espero algo? Me siento cómoda a esperar. Pero la espera es incómoda a la vez. Y en esa situación me encuentro. Una situación de equilibrio entre lo que espero que llegue y mi poca voluntad para salir a buscarlo. Tengo ganas de levantarme un día y decir con determinación: esto es lo que quiero para mi vida, al menos en este momento. Y salir a buscarlo, conseguirlo yo, y disfrutarlo. Pero no encuentro de donde sacar la fuerza de voluntad para hacerlo, además de que no sabría qué buscar.
Es algo tan importante el equilibrio en la vida creo yo. Los extremos no son buenos, y día a día compruebo que es así en casi todas las cosas. Hace un tiempo llegamos con una compañera de un grupo espiritual a una reflexión sobre el equilibrio, y es otra de esas cosas que hoy en día leo y me parecen escritas por otra persona. Me encanta cuando pasa eso porque me da la pauta de que lo que escribí esta bueno y hasta podría llegar a ser verdad.
"Al momento de buscar la propia autonomía, la dependencia de las decisiones propias, siendo fiel a uno mismo, el camino es buscar el equilibrio. El equilibrio entre el impulso y la decisión; el equilibrio entre lo que deseamos y lo que nos hace bien; el equilibrio entre nosotros mismos y nuestra felicidad.

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