No aportan nada a mi espíritu, hacen sólo un momento que después pasa y queda en la memoria, o se siente feo en el cuerpo. Pero no hacerlo implica demasiada cosa social para la cual se requiere una gran voluntad. Y no sólo es la voluntad, sino esa especie de envidia que toma al cuerpo y hace a la mente sentirse mal... mientras el alma se siente peor. Esa es mi lectura. Quzás sea equivocada, pero es mía y es con la que tengo que convivir.
¿Alguien me diría que hacer, por favor?... Gracias.
P.D.: Todo esto tendría más sentido si alguien leyera este blog pero, ¿qué gracia tendría eso? Uno no vive para los demás.