Ahora queda responder al interrogante que plantea mi yo racional: ¿es verdad todo esto que estoy experimentando o es otra jugarreta de mi mente sugestionada por un libro? Porque la realidad es que en todo momento tuve presente lo que había leído, el miedo al abrir esa puerta. ¿Está realmente la puerta frente a mí? Creo que la cerveza podría ser la respuesta.
Supongo que la clave será mantener la calma y ponerme en una posición receptiva a las señales y símbolos que quieran venir a mí. Ciertamente, desde hace un tiempo, siento que estoy yendo por un camino de respuesta a una especie de "llamado" y quizás todo lo que deba hacer sea dejarme "arrastrar" por lo que sea que me está llamando. El tiempo dirá. No puedo mentir, de verdad tengo miedo. Pero no puedo dejar que eso me ate, porque deseo con todo mi corazón que mis ojos estén tan abiertos que ya hayan dejado de existir.