lunes, 26 de julio de 2010

Something

Y por fin llegó. Y de qué manera. De las más inesperada, como era de esperarse. Se sabía, se sentía, pero no se imaginaba. Y llegó de la mano de razones, de sensaciones, de casualidades que son innegables causalidades. Casi que se hace difícil de creer, pero tiene tanto sentido que es imposible negarlo.
Una plenitud de sensaciones me atrapan, no me dejan pensar más que en esto que está pasando. Yo nunca dejo de pensar, pero en estos días lo hago más que nunca. Doy vueltas las cosas de mil y una maneras para encontrar más cosas, más patrones, más señales. Me convierto en una especie de software de minería de datos (dato nerd). Comparo con los recuerdos y sólo obtengo victorias que me llenan el corazón de alegría, que me hacen sentir que gané, que llegué a la meta donde lo esperado comienza. Pero como buen ser humano que soy, acompaño mi alegría de sentimientos negativos que la aplacan un poco. El miedo, la angustia, la sensación de que las cosas no pueden durar así por mucho tiempo, me invaden y no me dejan disfrutar completamente.
De todas maneras, es rescatable el hecho de que sé que la vida no termina hasta que uno deja de respirar, que no importa lo que pase siempre es posible recuperarse de lo que sea. Se necesiten 3 meses, 3 años, 30 años, nunca es tarde...nunca. Entonces me dispongo a disfrutar, a creer, a vivir. Tiene tanta lógica que asusta, pero a la vez eso augura una época plena de cosas positivas. La felicidad se transforma en una sensación constante, que se mantiene, sin sobresaltos y que se siente menos, pero más feliz que nunca.

"You know I believe and how"