jueves, 8 de diciembre de 2011
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Creo que nunca sentí esto en mi vida. Ganas de reir y de llorar a la vez y la capacidad para poder hacer las dos. Puedo sonreír porque mi mente sonríe pero mi cuerpo se empeña en imponerse y sacudirme las entrañas. Me siento como un drogadicto al que le cortaron las drogas. Sé que está bien, que sólo cosas buenas pueden devenir de esto, siempre y cuando la base sea el amor, la sinceridad entre todos pero sobre todo con uno mismo. Esos son los valores que hasta ahora eran más ideas para mí que otra cosa. Pero ahora se me presentan en forma material como nunca en mi vida y me obligan a vivirlos. Es una de las primeras veces en que realmente siento y vivo algo en lo que creo, de lo que parloteo y parloteo pero que no lograba incorporar. Liviandad, liberación y confianza en que si la base es el amor, nada malo puede pasar entonces.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Desestructurada
Dicen por ahí que está buenisimo ser una persona desestructurada, que las cosas resultan más amenas, que no te limitás ni preocupas por ciertas cosas y todo resulta más fácil. Error. Yo me siento desestructurada y sin embargo nada me está resultando fácil. Quizás sí en lo cotidiano: me chupa un huevo que hayan secuestrado a Candela o que mi tía se esté por morir. No siento que me pasen cosas que justifiquen el estar mal. Entonces simplemente me las invento. Me envuelvo en esta nube de inconformismo que me tapa las fosas nasales y me obliga a respirar mierda por la boca. Y la mierda llega hasta el interior de mi organismo, esparciéndose por él y haciendome sentir, basicamente, como la mierda.
Pero volviendo al tema de las estructuras, lo que quería decir es que mi sensación actual se basa en el abandono de viejas estructuras que aún no están pudiendo ser reemplazadas por estructuras nuevas. Entonces esto, ¿qué nos deja como resultado? Una persona que flota por el aire y sin nada en que apoyarse. ¿Y qué pasa cuando no tenés en que apoyarte? Te caes. Me estoy cayendo. Entonces, me enfrento al siguiente escenario: o me caigo del todo y la paso bieeeen como el orto o me armo ya una columna donde sostenerme.
Pero todo no puede ser tan fácil, ¿cómo puede ser que haya llegado a una conclusión así de rápido?. O mejor, ¿cómo puede ser que haya llegado a una conclusión?. Yo no estoy hecha para las conclusiones y las conclusiones no están hechas para mi. Me estaba olvidando del factor miedo. El miedo a lo nuevo, a lo desconocido. El miedo a tener que decidir YO de qué armo mi columna. No quiero decidir, odio decidir. No puedo tolerar un fracaso que sólo recaiga en mi. Si nadie viene a decidir por mi me voy a caer. Así que dale, decisión, llegá.
Pero volviendo al tema de las estructuras, lo que quería decir es que mi sensación actual se basa en el abandono de viejas estructuras que aún no están pudiendo ser reemplazadas por estructuras nuevas. Entonces esto, ¿qué nos deja como resultado? Una persona que flota por el aire y sin nada en que apoyarse. ¿Y qué pasa cuando no tenés en que apoyarte? Te caes. Me estoy cayendo. Entonces, me enfrento al siguiente escenario: o me caigo del todo y la paso bieeeen como el orto o me armo ya una columna donde sostenerme.
Pero todo no puede ser tan fácil, ¿cómo puede ser que haya llegado a una conclusión así de rápido?. O mejor, ¿cómo puede ser que haya llegado a una conclusión?. Yo no estoy hecha para las conclusiones y las conclusiones no están hechas para mi. Me estaba olvidando del factor miedo. El miedo a lo nuevo, a lo desconocido. El miedo a tener que decidir YO de qué armo mi columna. No quiero decidir, odio decidir. No puedo tolerar un fracaso que sólo recaiga en mi. Si nadie viene a decidir por mi me voy a caer. Así que dale, decisión, llegá.
sábado, 27 de agosto de 2011
Guía para dejar de pensar, según don Juan
La imagen es la siguiente: una pared, que no veo donde empieza ni donde termina, sólo una pared. Una puerta en la pared, cerrada. Intento abrirla pero, claro, está cerrada. Golpeó, vuelvo a intentar abrirla con más fuerza, la golpeó más y más. Estoy desesperada, tengo que abrir esa puerta. Vuelvo para atrás, me alejo de la puerta y me pongo a correr, en círculos o hacia ningún lado, grito, pataleo, lloro. Pero la puerta sigue cerrada.
Así es como me siento. ¿A dondé quiero ir, no?
Hay un par de cosas que me tengo que que empezar a creer, dicen por ahí.
...primero debemos saber que nuestros actos son inútiles, y luego proceder como si no lo supiéramos. Eso es el desatino controlado...
Okey, entendido. Nada de esto importa. Es todo mentira.
...todo cuanto hago, es de verdad, pero también es desatino controlado porque es inútil; no cambia nada y sin embargo lo hago.
Bien, es de verdad, lo entiendo (primer error, entender). Las cosas son de verdad pero no sirven para nada. Nada tiene sentido
Pero tú quieres hallar el significado de la vida. A un guerrero no le importan los significados.
Es cierto, no hay que pensar en el por qué de las cosas. Pero, lamento decir, que a mi eso se me complica mucho. No es a lo que estoy acostumbrada, no es lo que me enseñaron. Es tan difícil de un día para el otro cambiar todo lo que creíamos, ver que las cosas no están ni un centímetro cerca de donde creíamos que estaban.
...nuestra suerte como hombres es aprender, para bien o para mal...un hombre de conocimiento vive de actuar, no de pensar en actuar, ni de pensar qué pensará cuando termine de actuar.
Entendido (no puedo parar de entender las cosas y eso me desespera aún más). ¿Por dónde empiezo? ¿Qué es lo que tengo que hacer exactamente?
-Debes esperar con paciencia, sabiendo qué esperas y sabiendo qué cosa esperas
Ah, la paciencia, mi eterno enemigo. Yo espero, pero también siento ...como si alguna parte de mí mismo conociera el secreto pero no permitiese que el resto de mí se le acercara.
...quieres explicarlo todo a tu manera, pero tampoco estás seguro de tus explicaciones
Claro, no estoy segura de ellas porque no estoy segura de que sean correctas. Darme cuenta de eso es lo que me hizo buscar otras. Y ahora creo que las estoy encontrando, pero no puedo cambiar mi vida de un día para el otro para vivir de acuerdo a cosas totalmente opuestas a las que venía viviendo ahora. Hay cosas que mentalmente las capto, pero no me conecto, no me las creo, básicamente.
Lo que nos hace desdichados es la necesidad. Pero si aprendemos a reducir a nada nuestras necesidades, la cosa más pequeña que recibamos será un verdadero regalo.
Sí, tendría que adoptar una postura más receptiva, no exigirme tanto, no comparar, no preocuparme. Si en el fondo siento que voy por el buen camino, eso es lo que importa. Las cosas se irán sucediendo. Pero es difícil tener presente esta calma todo el tiempo, sobre todo cuando siempre viviste en una aceleración constante en una carrera hacia ningún lado.
...sabe que él, así como todos los demás, no va a ninguna parte; sabe, porque ve, que nada es más importante que lo demás. En otras palabras, un hombre de conocimiento no tiene honor, ni dignidad, ni familia, ni nombre, ni tierra, sólo tiene vida que vivir y en tal condición su única liga con sus semejantes es su desatino controlado...Como nada le importa más que nada, un hombre de conocimiento escoge cualquier acto, y lo actúa como si importara. Su desatino controlado lo lleva a actuar como si importara, y sin embargo él sabe que no importa; de modo que, cuando completa sus actos se retira en paz, sin pena ni cuidado de que sus actos fueran buenos o malos, o tuvieran efecto o no.
Muy en el fondo siento esto de no tener nada, y creo que siempre lo sentí, pero cuesta
mostrarlo libremente en la superficie, porque la superficie está contaminada por las cosas de la superficie... tengo mucha superficie inculcada de la cual desprenderme.
"Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que sea incapaz de abandonarse a nada...Un hombre desapegado, sabiendo que no tiene posibilidad de poner vallas a su muerte, sólo tiene una cosa que lo respalde: el poder de sus decisiones."
Y yo que justo soy pésima para decidir. ¿Cómo alcanzar esa seguridad sobre las propias decisiones? ¿Cómo erradicar todo dejo de duda alguna? Todo esto es tan difícil y en realidad no.
...yo prefiero vivir, y reír, no porque importe, sino porque esa preferencia es la inclinación de mi naturaleza.
Creo que entonces debería encontrar la inclinación de mi naturaleza.
-¿Por qué se alejó usted, don Juan?
- Por la misma razón que tú. No me gustaba.
- ¿Por qué volvió?
- Por la misma razón por la que tú has vuelto: porque no hay otra manera de vivir.
lunes, 4 de julio de 2011
Campos de inconsciencia
No tengo ningún recuerdo de haber tenido tal temor de cerrar los ojos hasta anoche. Me embebió un sentimiento muy fuerte de miedo y de soledad al tener enfrentar eso que podía llegar a encontrar al apagar la luz de mi conciencia. Una sensación que desesperaba a mi parte racional y excitaba a mi otra parte (no puedo llamarlo aún parte espiritual). Tuve que llorar para liberarme de esa tensión, tuve que temblar, tuve que agarrar fuerte la mano de Manuel y pedirle que me abrazara. Realmente tenía miedo. Pero a la vez sabía que ese miedo era necesario y que, una vez superado, traería cosas positivas, aquello que anhelo, aquello que todavía no sé que es.
Ahora queda responder al interrogante que plantea mi yo racional: ¿es verdad todo esto que estoy experimentando o es otra jugarreta de mi mente sugestionada por un libro? Porque la realidad es que en todo momento tuve presente lo que había leído, el miedo al abrir esa puerta. ¿Está realmente la puerta frente a mí? Creo que la cerveza podría ser la respuesta.
Supongo que la clave será mantener la calma y ponerme en una posición receptiva a las señales y símbolos que quieran venir a mí. Ciertamente, desde hace un tiempo, siento que estoy yendo por un camino de respuesta a una especie de "llamado" y quizás todo lo que deba hacer sea dejarme "arrastrar" por lo que sea que me está llamando. El tiempo dirá. No puedo mentir, de verdad tengo miedo. Pero no puedo dejar que eso me ate, porque deseo con todo mi corazón que mis ojos estén tan abiertos que ya hayan dejado de existir.
lunes, 20 de junio de 2011
Siempre hay un problema
Las drogas duras entraron en mi casa... y no sé que hacer con ellas. Me molesta todo. Me molesta el sí y me molesta el no. Entonces, ¿qué es lo que me molesta? ¿A qué parte de mi persona le molesta? Y lo principal para poder solucionarlo, ¿por qué?
No aportan nada a mi espíritu, hacen sólo un momento que después pasa y queda en la memoria, o se siente feo en el cuerpo. Pero no hacerlo implica demasiada cosa social para la cual se requiere una gran voluntad. Y no sólo es la voluntad, sino esa especie de envidia que toma al cuerpo y hace a la mente sentirse mal... mientras el alma se siente peor. Esa es mi lectura. Quzás sea equivocada, pero es mía y es con la que tengo que convivir.
¿Alguien me diría que hacer, por favor?... Gracias.
P.D.: Todo esto tendría más sentido si alguien leyera este blog pero, ¿qué gracia tendría eso? Uno no vive para los demás.
jueves, 7 de abril de 2011
No entiendo nada
Pero nada eh. ¿Qué carajo somos? ¿Quién nos puso acá? y, lo que más me saca de todo, ¿PARA QUÉ? ¿Para qué me tienen acá haciendo un montón de cosas que no quiero hacer, que me las hacen hacer personas que no conozco, que hago por tradiciones y costumbres, que hago porque la historia así lo determinó? No me jodan, esto es cualquiera. Si esto está planeado, lo planearon como el orto. O capaz alguien la pifió feo en un momento y ahora todos la estamos pagando. De repente la teoría de la manzanita cobra algo de sentido.
Quizás la respuesta sea: "dejá de pensar pelotuda y sentate a disfrutar que la vida tiene un montón de cosas lindas". No puedo, porque mis genes y mi entorno me determinaron de esta manera que me fuerza a pensar todo el tiempo todo, a no parar de analizar y querer entender todas las malditas cosas que me rodean. Una cagada la verdad, porque no disfruto nada. No encuentro nada que me llene el alma y ya me está pudriendo estar y ser así.
"Feel so suicidal"
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